ME LO TOMO BIEN.

Tómatelo como quieras

He leído alguna vez frases de este tipo: ¿Tomas algo para ser feliz? Sí, decisiones.

Está claro que los hechos son los hechos, no nos vamos a atrever a negar la realidad.

Pero también hay algo evidente: ante un mismo suceso, cada persona tiene capacidad para reaccionar de una manera distinta. Podemos compartir con otras personas una situación que consideremos feliz, más o menos dichosa. Pero esas otras personas no pueden decidir que yo sea feliz, porque no tienen acceso a mi panel de control. Así que puedo permitirme el lujo de estar triste.

Exactamente lo mismo si nos enfrentamos a un hecho aparentemente trágico.

Detrás de esas comportamientos tan «extraños» se esconde mi actitud ante la vida. Si soy positivo, si creo firmemente en nuestra capacidad para superar situaciones y seguir adelante, entonces buscaré siempre el lado más amable de la situación. Y si no lo encuentro, si no hay ningún aspecto del que pueda sacar algo positivo, entonces pasaré al siguiente de la lista, buscaré el menos malo y lo transformaré en el mejor.

Y cuando lo haya encontrado, compararé esa negatividad con lo peor que me hubiese podido pasar, en la más nefasta de las situaciones imaginables, y veré con claridad que no estoy tan mal. Y me sentiré mejor (y eso teniendo en cuenta que las comparaciones son odiosas).

Conclusión: selecciona bien tus sentimientos y no te dejes llevar por la primera emoción que pase. Recuerda que, si no quedas satisfecho, nadie te devuelve tu felicidad.