EQUIVOCACIONES.

No te equivoques.

Esta mini historia de amor tiene dos finales felices, como corresponde a toda relación de pareja.

Para el protagonista A, el de arriba, está muy claro quién ha puesto el cariño, quién lo ha dado todo y quién ha sabido aprovechar cada segundo de la relación. Por lo tanto, tiene todo el derecho a proclamarse ganador del primer asalto, aunque después haya perdido el combate.

Para el protagonista B, el malo de la película, también hay un momento de gloria gratuita porque resulta que en medio de todo el desasosiego, es confundido ni más ni menos que con la eternidad. ¿Se puede pedir más?

Así que A se queda con todos esos momentos maravillosos regalando caricias a alguien que ya no las necesita.

Y B se marcha sabiendo que deja un recuerdo imborrable en el corazón de A, y que éste podrá superar en cuanto acepte la realidad.

Nunca sabremos qué habría pasado si B no se hubiese cansado del romanticismo de A.

También tenemos claro que, por A o por B, siempre hay un buen motivo para quejarse.

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